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Juan Guaidó y el tiempo que le queda

28 de Enero 2019/ Caracas, Venezuela

El objetivo de Estados Unidos no es derrocar al ‎presidente Maduro sino aplicar en la Cuenca del Caribe la doctrina “Rumsfeld-Cebrowski”. Doctrina que tiene por finalidad la ‎destrucción de las estructuras estatales en los países de la región. Este esquema ya fue utilizado antes para convertir los incidentes internos que tenían lugar en Siria ‎en 2011 en una agresión externa perpetrada por todo un ejército de mercenarios, en 2014.
‎Por tanto, en ‎el caso venezolano, la OEA (cuyo secretario general ‎ya reconoció a Juan Guaidó como presidente) no tardo en tomar el papel que hizo la Liga Árabe‎ en el ‎caso de Siria. El papel de los Amigos de Siria lo asume el Grupo de Lima, que ‎se encarga de coordinar las posiciones diplomáticas de los aliados de Washington. Y Juan ‎Guaidó hace el papel del jefe de la oposición siria Burhan Ghalioun. ‎ ‎
En primer lugar, en el caso de Siria, Burham Galioun, quien desde hace mucho tiempo colaboraba con la NED ‎estadounidense, fue reemplazado por otro personaje, que a su vez fue reemplazado por otro, ‎luego por otro y por otro más, tantas veces que ya nadie recuerda su nombre. La eliminación de Nicolás Maduro, pero también la de Juan Guaidó, quien será ‎rápidamente desechado de la misma manera. ‎
Por otro lado, el esquema sirio funcionó sólo en parte, en primer lugar porque Rusia y China se opusieron ‎reiteradamente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Al mismo tiempo, porque el pueblo sirio ‎apoyó a la República Árabe Siria y dio pruebas de excepcional resistencia. Y, finalmente, porque ‎Rusia logró respaldar y equipar al Ejército Árabe Sirio ante los mercenarios extranjeros y la OTAN. ‎Sabiendo que el Pentágono ya no podrá seguir utilizando a los yihadistas para debilitar el ‎Estado sirio, Washington va a poner ahora el caso sirio en manos del Departamento del Tesoro, ‎que hará todo lo posible por impedir la reconstrucción del país y del Estado. ‎
La hipótesis que manejan los opositores es que en los próximos meses, el autoproclamado presidente interino Guaidó tratará de crear una ‎administración paralela:
  1. para apoderarse del dinero del petróleo en varios litigios;
  2. para “resolver” el diferendo territorial con Guyana;
  3. para negociar la cuestión de los refugiados;
  4. para cooperar con Washington y hacer encarcelar en Estados Unidos a los dirigentes ‎venezolanos con diversos pretextos.‎La eliminación de Nicolás Maduro, pero también la de Juan Guaidó
El matiz está en que hoy, por el contrario, Estados Unidos se obstina en ver el mundo como unipolar. Ya ‎no tiene amigos ni enemigos. Según la visión estadounidense una población está integrada a la ‎economía globalizada o vive en territorios que contienen recursos naturales, recursos que ‎Estados Unidos no explotará necesariamente pero que siempre quiere controlar. Y como esos ‎recursos no pueden estar simultáneamente bajo el control de los Estados-naciones donde ‎se encuentran y del Pentágono, Washington aspira a impedir el funcionamiento de las estructuras ‎estatales de esos países. ‎

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josewbmx@gmail.com

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