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Una mano de una: alivio para tus deudas

La política económica de un mundo en crisis

La crisis del Covid19 ha sido acompañada por un frenazo de la actividad económica en todos los países del mundo. Esto ocasionó que una gran cantidad de hogares y empresas (especialmente las medianas y pequeñas, y por tanto más vulnerables) pierdan sus fuentes de ingresos. Ecuador ya vivía una crisis económica inducida por las decisiones económicas del gobierno de turno desde fines de 2017.[1] Esto, junto con el efecto de la pandemia provocó que muchísimas empresas cierren sus puertas, la actividad económica de las empresas se redujo en USD 23.753 millones y se han perdido un cuarto de empleos formales del país. Por esta razón, muchos ecuatorianos no tienen la capacidad de generar ingresos ni siquiera para su subsistencia, mucho menos para atender el pago de obligaciones, entre ellas las deudas con entidades del sistema financiero.

La enorme mayoría de gobiernos del mundo han inyectado recursos a sus economías para palear los efectos de la crisis y sostener la actividad económica. La enorme mayoría de países del mundo han implementado dos grandes líneas de medidas de alivio económico sin importar sus tendencias políticas, sin importar el esquema monetario con el que operen (moneda propia, moneda común, moneda extranjera) e indiferentemente de los déficits o superávits presupuestarios de sus gobiernos. Los organismos multilaterales han respaldado estas decisiones. Las altas autoridades del propio FMI han manifestado abiertamente que es el momento de gastar recursos para salvar a la gente y la economía.

La primera gran línea de medidas ha implicado la entrega de subsidios directos a los hogares de menores ingresos y que se han visto más afectados por la situación sanitaria. Desde Julio de 2020, la Unión Europea acordó un plan de rescate de la economía frente a la pandemia por más 750 000 millones de euros (que se distribuyen en forma de subvenciones por 390.000 millones y líneas de crédito por 360.000 millones). Los Estados Unidos arrancan el año 2021 con un plan de rescate de USD 900.000 millones que incluye subsidios directos al desempleo por hasta USD 2.000 dólares mensuales, USD 325.000 millones de ayuda a las empresas (USD 275.000 millones para el pago de nóminas), USD 45.000 millones para los sistemas de transporte público, USD 82.000 millones para escuelas y miles de millones en cupones de comida y ayudas a arrendatarios, entre otras medidas.

El otro gran grupo de medidas que han implementado las autoridades gubernamentales es la reducción sustancial de las de tasas de interés y condonación de obligaciones financieras, como medida ineludible ante la brutal caída de ingresos de muchos de los deudores del sistema financiero. En Estados Unidos y Europa, las tasas de interés se redujeron casi a CERO y se abrieron líneas de financiamiento desde sus Bancos Centrales a los ministerios de finanzas y para el sistema financiero. En varios países europeos (incluidos Italia y Grecia, países con fuertes déficits públicos) se suspendieron los pagos de cuotas de hipotecas por hasta 18 meses, para evitar el colapso del sistema financiero y para no ahogar con impagables intereses acumulados a los hogares sin ingresos. Países como Alemania y España extendieron garantías y líneas de crédito de emergencia para pequeñas y medianas empresas, añadiendo la suspensión del cobro de impuestos y la suspensión temporal de aportes a la seguridad social para esas empresas más vulnerables.

Ecuador en contrasentido con el mundo

La inyección de recursos públicos -especialmente para subsidios directos y adquisición de bienes y servicios de producción nacional- junto con la reducción de tasas de interés y la condonación parcial de deudas financieras, son la fórmula universal para solventar crisis que vivimos. En contrasentido con el mundo, el gobierno del Ecuador ha hecho lo contrario para salvaguardar los intereses de la banca y el sistema financiero con quienes conforman el bloque de poder que co-gobierna el país. Estas políticas se han implementado además con la complicidad del FMI que, en el caso de Ecuador, va en contra de su renovado discurso crítico de la austeridad.

En vez de incrementar la inyección de recursos a la economía, el gobierno ecuatoriano ha insistido en la disminución indiscriminada del gasto público en sectores como la educación y salud. Además, aprovechó la crisis para dar paso a la extinción de subsidios que ya había sido fuertemente rechazada por la movilización popular de octubre de 2019. Con anterioridad a la llegada del Covid19, el gobierno ecuatoriano con el apoyo del bloque legislativo de Guillermo Lasso bloquearon legalmente la facultad del Banco Central de otorgar financiamiento al gobierno y, por ende, dificultaron el financiamiento de políticas de apoyo a la reactivación económica del país. Actualmente, y mientras la crisis y la necesidad de recursos no ha cesado, el bloque de poder con la complicidad de FMI, insiste en una reforma legal que, además de privatizar la gestión del Banco Central, cerrará aún más la posibilidad de que los recursos excedentarios de la reserva internacional que gestiona esta entidad puedan ser recirculados en la economía para apoyar su reactivación. En este punto es fundamental aclarar que dicha inyección de recursos no afecta los niveles de reserva internacional siempre y cuando ese recurso no salga del país. Por supuesto, esa inyección de recursos para los sectores más necesitados implica dejar de subsidiar la salida de capitales del sistema financiero y un puñado de familias pudientes que mantienen cerca de USD 30.000 millones fuera del país. La reforma legal que tratarán de pasar en el mes de enero 2021 formalizará este infame esquema en que los dólares públicos subsidian la fuga de capitales de los más ricos que prefieren tener sus recursos fuera en vez de contribuir a la recuperación económica y la generación de empleo en el Ecuador.

La banca privada ante la crisis: precautela sus utilidades antes que sus clientes

Durante la primera fase de la pandemia, la banca privada ecuatoriana puso en marcha una política de diferimiento de pagos que implicó la recarga de mayores intereses al mediano plazo para los deudores. Migajas de pan para un primer momento y más hambre para mañana. Avanzada ya la crisis, se puso en marcha un programa de reestructuración bajo la figura de un “acuerdo entre privados” que ha sido inútil. En el catálogo de cuentas, la cartera reestructurada de esta manera posee su propio registro en lo que se denominan comúnmente las “cuentas Covid”. Si revisamos las cuentas Covid del sistema financieros, vemos que, a noviembre de 2020, menos del 6% de la cartera de crédito fue reestructurada bajo esta figura. El Banco de Guayaquil, propiedad del candidato-banquero Guillermo Lasso fue de los que menos ayudó a sus clientes: solo el 3% de su cartera fue beneficiada por esta reestructura.

El banco del candidato Lasso fue el que más incrementó sus ingresos por concepto de cobro de intereses. Estos ingresos aumentaron entre noviembre 2019 y noviembre 2020 en 21% (mientras el promedio del sistema financiero fue de 4.61%). Esto no implicó una mayor colocación de créditos, como se podría argumentar ya que el saldo de cartera de crédito de este banco solo aumentó en 3.24%. Además, y mientras en campaña Guillermo Lasso dice llamar a la banca a que no le quiten el carro, la moto y la casa a los deudores, su banco es el que más incautó bienes por la vía coactiva. En comparación con noviembre de 2019, el Banco de Guillermo Lasso aumentó en un 44% el saldo de recuperación de activos.

Que el Banco de Lasso se haya aprovechado de sus clientes durante la crisis es otro episodio más de una larga historia de excesos y abusos con los recursos de sus depositantes. Casos que son de conocimiento público son el entramado de la empresa offshore Livercostas mediante el cual Lasso utilizó recursos de sus clientes para financiar su campaña en 2017. Así mismo, el banco de Lasso fue partícipe de los abusivos e indebidos cobros que se hicieron a cientos de miles de depositantes de sus cuentas bancarias en estos años. En 2017 la empresa GEA, de propiedad del ex Secretario de la Presidencia Eduardo Jurado, generó 6.3 millones de cobros no autorizados por lo cuál el Banco de Lasso generó USD 4.3 millones de comisiones.

La Junta Monetaria prepara el terreno… ¡para subir las tasas de interés!

La regulación financiera no ha hecho nada para que la banca privada reduzca sustancialmente los intereses, condone más fuertemente deudas impagables y contribuya a la recuperación de la economía. Más grave aún es que la Junta de Regulación y Política Monetaria y Financiera que hoy en día trabaja al servicio de Guillermo Lasso y los grandes banqueros del país, ha preparado ya el terreno para subir las tasas de interés. El 22 de septiembre de 2020 la Junta modificó la fórmula de cálculo de los techos de tasas de interés que permitirá incrementar de las mismas. Esta modificación normativa fue el regalo final del ex ministro Richard Martínez en su último día en el cargo y antes de partir ilegalmente a ser alto funcionario vicepresidente del Banco Interamericano de Desarrollo. El FMI, por supuesto, no se ha hecho ausente de esta decisión que encarecerá el acceso al crédito. El acuerdo crediticio vigente con el Ecuador incluye el compromiso (punto 40, página 21 del acuerdo) de deshacerse de los segmentos de crédito regulados o, en otras palabras, liberalizar las tasas de interés.

¿Tiene la banca capacidad de hacer más por sus clientes? Sí, puede y debería estar obligada a hacerlo

Los voceros de la banca insisten que sus políticas están enfocadas a precautelar los intereses de sus depositantes y que lo que importa es la confianza que la gente tiene en el sistema. Esto no será un problema cuando la banca permita que la gente pague sus deudas con confianza. Hemos visto como en todo el mundo, la regulación bancaria ha presionado al sistema financiero a que ponga el hombro y contribuya a la recuperación económica. Además, cabe mencionar que la propia naturaleza del negocio bancario le permite acumular recursos para épocas de necesidad de sus clientes y la banca ecuatoriana ha acumulado una ingente cantidad de recursos en estos últimos años.

En los 3 primeros años de co-gobierno de Lenín Moreno con Guillermo Lasso, la banca privada y por ende las 47 familias que son propietarias de las entidades del sistema financiero, han triplicado sus utilidades. Sí, han triplicado sus utilidades mientras que la economía ecuatoriana, en promedio en este periodo, ha crecido al 0%. El año 2020 se estima que la cifra de decrecimiento de la economía del país estará en menos 10% mientras que la banca ha anunciado que “solo” percibirán utilidades por 200 millones de dólares. Además de ser un insulto a los trabajadores que han cerrado sus negocios, que están en el desempleo y están hasta el cuello con deudas, esto demuestra que el patrimonio del sistema financiero permite afrontar las pérdidas inesperadas ocasionadas por la crisis. En lugar de seguir acumulando ofensivas utilidades ficticias a costa de cargarle intereses a empresas y hogares que no tienen capacidad de pago, se deben implementar mecanismos que distribuyan el impacto de la crisis  entre el patrimonio del banquero y el acreedor, sin afectar jamás a los depositantes del sistema financiero.   

El programa económico de la esperanza: alivio para tus deudas

Hemos denunciado la infamia del co-gobierno entre Moreno, Lasso y el resto de la gran banca privada que, en contrasentido con lo que hace el mundo, han aprovechado la crisis para cobrar más intereses y precautelar las utilidades de los dueños de los bancos en perjuicio de sus clientes que están hasta el cuello de deudas impagables. La crisis continúa y la banca no ha saciado su ambición y preparan el terreno para subir las tasas de interés y garantizar la reproducción de su modelo económico rentista y de explotación a los clientes. Hemos demostrado que la regulación financiera debe hacer mucho más para aliviar las deudas de hogares y empresas y que las extraordinarias utilidades que ha percibido la banca durante su co-gobierno con Moreno le permiten hacer lo que debería hacer la banca en tiempos de crisis: ayudar a sus clientes.

Ante ello, nuestro programa de gobierno propone darte una mano con 5 líneas de acción que cuya viabilidad hemos estudiado y para las cuales hemos determinado su potencial impacto:

  1. Diferimiento generalizado en el pago de cuotas de crédito educativo: para aliviar la situación económica de los estudiantes que debieron acudir a un crédito para continuar sus estudios, mediante regulación dispondremos el diferimiento generalizado de las cuotas por pagar sin afectar a la entidad financiera, reduciendo la tasa de interés, sin aumento de la cuota, condonando intereses y costas adicionales. Esta política beneficiará a alrededor de 30.000 personas que están pagando este tipo de obligación.
  • Reestructuración obligatoria y sin condiciones ocultas para los demás segmentos de crédito, a pedido de los clientes: la gran diferencia con la reestructuración anunciada por el co-gobierno entre Moreno y Lasso que no sirvió sino solo para menos del 6% de la cartera de crédito es que, a pedido del cliente, el banco deberá proceder con la reestructuración  de créditos vencidos o por vencer para diferir el pago en cuotas viables, sin  recargos adicionales. La regulación que expediremos el primer día de nuestro gobierno no tendrá mañas ocultas para que la entidad financiera pueda negarse a aliviar la situación del cliente. Esta política podrá beneficiar a un gran número de clientes con deudas con el sistema financiero: segmento de microcrédito (1 640 000 deudores), consumo (1 800 000 deudores), productivo (23 600 deudores) y comercial (542 000 deudores).
  • Reducción de las tasas de interés para facilitar el acceso al crédito a bajo costo: a través de una reforma integral a las normas de segmentos de crédito y tasas de interés, haremos más barato y accesible el crédito para quienes necesiten recursos para sus actividades económicas. El sistema financiero deberá aumentar la colocación de crédito para sostener y seguir generando utilidades. No estamos planteando que el sistema financiero pierda. Su negocio es colocar crédito y tendrán los incentivos para aumentar su colocación y no simplemente generar utilidades cobrando intereses altos y otros cargos asociados.
  • Reducción de comisiones por uso de tarjetas y medios de pago electrónicos para facilitar su uso y masificaciónel rol de la banca es sobre todo colocar crédito. Sin embargo, la posición rentista y cómoda de los grandes bancos los ha llevado a generar importantes utilidades gracias al cobro de comisiones altas por una serie de servicios: tarjetas de crédito y débito, transferencias, uso de cajero automático, entre otros. Las tasas altas perjudican al cliente y ponen a la entidad financiera en una posición cómoda en la que no tienen incentivo para ser más agresivos en la profundización de los medios de pago electrónicos que tanta falta hacen en épocas de pandemia. La reducción de comisiones ayuda a los clientes mientras el sistema financiero seguirá generando ingresos a través del aumento de volumen de medios de pago electrónicos.
  • Reestructuración de deudas en pagos de servicios básicossabemos que las deudas que agobian a la población no solo son con el sistema financiero y debido al frenazo de la economía, al cierre de los negocios y a la pérdidas de empleos, la gente se ha visto obligada a incumplir sus obligaciones de pago de servicios como la electricidad. El confinamiento ha creado nuevos gastos. Por ejemplo, el uso de internet para la educación de los niños y jóvenes se ha vuelto más importante que nunca y para ello el Binomio de la Esperanza tiene previsto su programa específico de becas digitales y el acceso universal a 1Gb de internet. Así mismo, conocemos que el uso de internet y equipos digitales aumenta la cuenta de electricidad. Para quienes no han podido cumplir con estos pagos mayores que tiempo atrás pondremos en marcha una reestructuración de deudas sin que eso implique costos adicionales para los deudores.

[1] Las reformas económicas que arrancaron desde fines de 2017 se han hecho precautelando los intereses del bloque de poder gobernante que incluye a las familias más adineradas y al sector financiero privado. De tal manera, el bloque de legisladores de Moreno y el partido de la banca (CREO) han coincidido en sus votaciones en la Asamblea Nacional en el 87% de los casos. Los intereses de la banca han sido plasmados en estas reformas. En primer lugar, se dio a la banca la exclusividad de la gestión de medios de pago electrónicos que poco ha hecho para desarrollarlos plenamente y hacerlos asequibles para la gran mayoría de ecuatorianos. Así mismo, y a pedido de la banca, se prohibió legalmente que el Banco Central financie al gobierno dejando a este último a merced de los acreedores externos e internos. El gobierno de los banqueros, con la complicidad del FMI, busca privatizar el Banco Central a través de una reforma al Código Monetario.

Fuente: Andrés Arauz WEB

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